El color de los alimentos es un indicador natural de sus beneficios. Los vegetales de color verde intenso son auténticos tesoros nutricionales: su alto contenido en ácido fólico protege las células y es clave, interviene en el buen funcionamiento y desarrollo del sistema nervioso, mientras que su aporte de nitratos naturales favorece la producción de óxido nítrico. Este compuesto es vital para dilatar los vasos sanguíneos, ayudando a controlar la hipertensión y mejorando la salud cardiovascular, reduce la posibilidad de contraer cáncer de colón y mejora los síntomas de la menopausia.
Esta crema de espinacas a parte de ser sabrosa tiene muchas ventajas nutricionales para compartir con toda la familia. Las hojas verdes tienen gran capacidad para mejorar el flujo sanguíneo y el equilibrio celular los convierte en el apoyo perfecto para suavizar los síntomas hormonales, mejorar el rendimiento físico y sentirte con más energía. Incluirlos en tu dieta y de toda tu familia es una forma sencilla de prevenir enfermedades y mejorar tu bienestar general y de las personas que más quieres.
Si prefieres hacer esta crema con acelgas en vez de espinacas puedes sustituirla sin ningúna problema, te recomiendo que leas la nota de final de página. Tanto las espinacas como las acelgas comparten las mismas características nutricionales.
Ingredientes
- 1 puerro
- 1 cebolla
- 1 rama de apio
- 1 zanahoria
- 1 manojo de espinacas o acelgas
- Agua para la cocción
Elaboración
Lavamos todos los vegetales, pelamos y cortamos.
En una olla grande añadimos con algunas gotitas de aceite de oliva el puerro, la cebolla, el apio y la zanahoria, sofreímos unos instantes para que suelten sus jugos y así quede más sabrosa.
Cuando las verduras se hayan reducido y hayan exudado sus jugos cubrimos con agua, y cuando rompa hervor dejamos cocinar unos 20 minutos.
Transcurrido el tiempo, cuando tengamos la sopa lista añadimos las espinacas limpias, dejamos cocinar unos instantes y retiramos del fuego. Las ponemos al final porque no necesitan mucha cocción y así preservamos todo su valor nutricional y oscurece el color, te ha de quedar verde brillante.
Salpimentamos al gusto. Trituramos la preparación con ayuda de un turmix hasta que la preparación quede cremosa.
Podemos servir la sopa con semillas de calabaza o pipas de girasol y unas gotitas de AOEV.
Nota: si se hacen con acelgas recomiendo usar las hojas, los tallos menos fibrosos los puedes usar al inicio de la cocción junto con las otras verduras y al final incluyes las hojas.

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